Sin música. Sin guías. Sin apps que te digan qué hacer.
Solo tú, tu respiración, y todo lo que estás evitando.
No hay instrucciones. Ese es el punto.
Siéntate. Respira. Observa lo que surge. No lo juzgues. No lo cambies. Solo obsérvalo.
La incomodidad no es el enemigo. La evitación lo es.